ig.la

--------------------------------------

María Roldán

Bogotá-Colombia, 1987.
Vivió varios años en Lisboa aprendiendo sobre el vidrio. Es artista y trabaja con fragmentos de materiales que permiten explorar opacidades y transparencias. En su práctica explora la mirada, busca la revelación de espacios raramente vistos, transita entre barreras e intenta cruzar bordes o límites entre conceptos y medios.

--------------------------------------

------------------------------------------------

Texto ignoranciala.

“...y tengo amigos, conocidos y enemigos, amores que me han querido, y rostros que niegan verme...”

Rubén Blades.

Las agnosias se definen como la incapacidad de procesar cierta información mediante alguno de los sentidos; María se acercó a aquella que afecta la visión, la prosopagnosia, haciendo notar los quiasmas, las divergencias y las fracciones que forman el mirar para proponer una escisión de la mirada.

En la residencia (como creo que lo hace en parte su obra), María planteó estas incapacidades (prosopagnosias “por defecto”, que no identificamos o que elegimos tener) como filtros que tamizan la realidad que creemos nítida y definida; y compartió una serie de imágenes de humores, deformidades, espejismos, desenfoques, localizaciones, encandilamientos, cuadros, secuencias, parpadeos, volúmenes, distancias, composiciones, entropías, semejanzas, contrariedades, preconceptos; y representaciones de la familia, las emociones y el género.

Desde la distancia, el feed de Instagram de su proyecto puede parecer una retícula desarticulada de dibujos, vídeos, fotografías, textos, acciones y esculturas; pero al acercarse a cada post se identifican los entrecruzamientos de significado entre la imagen y el texto que dan estructura a la residencia, y se experimenta algún tipo de trastorno visual que nos obliga a ver lo opaco y a contemplar el desenfoque, el destello y la sombra. Queda la sensación de que hay algo que no vemos o que se escapa, algo oculto en la publicación, entre la imagen y el texto, algo que no queremos o no podemos ver.

ignoranciala: Jaime Carmona Múnera | 2019.05

------------------------------------------------

----------------------------------------------

Texto María Roldán.

“Un equilibrio precario existía en algún lugar entre el árbol y las hojas secas. La gravedad se perdía en una red de posibilidades; mientras uno miraba, emergían más y más posibilidades, porque nada era definitivo”

                                                                       Robert Smithson, Selección de escritos.

Pensé en lo que significa la experiencia de una residencia, que no implica un desplazamiento físico necesariamente, pero sí uno mental: se reside espacialmente en la mente y para la mente.

Residencia Prosopagnosia se convirtió en un alojamiento para el cableado cerebral y sus funciones cognitivas; en ella tuve un distanciamiento de los ritmos cotidianos y, por consecuencia, un distanciamiento en la ilación de la coherencia.

En mi paso por la residencia se generó un espacio de coexistencia entre pensamientos espontáneos y dirigidos, entre hallazgos y extravíos. Aparecieron fronteras, huecos, raíces, excavaciones, piedras, herramientas, masas, mallas... nada heroíco.

El tiempo evitó sincronizarse con el día y con la noche posibilitando así conexiones inesperadas, y se manifestó entonces una carencia de tiempo concreto. El tiempo fue puro amorfismo.

Mi experiencia fue guiada principalmente por la intuición y por intereses aleatorios. Se reveló una alteración de las percepciones sinestésicas, y las correspondencias entre los distintos sentidos se pronunciaron.

Dijo Rosalind Krauss en “El inconsciente óptico”, refiriéndose a la obra de Hesse:

“(...) se sustituye la lógica de relaciones por el flujo del proceso. Y en vez de un sentido trascendental que proyecta la significación sobre esas relaciones. Hesse presenta un sujeto disperso y sin organización, un sujeto que no es más que la suma (de las partes) del aparato.”

María Roldán | 2020.12.06

laignoranciaunplacer@gmail.com

ignoranciala ©